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El arte de las decisiones

Por: Aníbal Molina

Hay muchos momentos en nuestra vida donde debemos tomar grandes decisiones y muy importantes. Imaginemos la vida como un hermoso lienzo en blanco, y cada decisión que tomamos es una pincelada que define los colores y formas que aparecerán en ese lienzo. Cada día estamos frente a un abanico de posibilidades, desde decisiones simples como qué ropa ponernos o qué comida comer hasta elecciones más significativas como nuestra carrera profesional, nuestras relaciones o cómo enfrentar los desafíos que se presentan.

Una de las más grandes es cuando recién terminamos nuestra etapa escolar y debemos decidir desde ya qué carrera estudiar. Ahí es donde entramos también a otras decisiones por tomar: si queremos estudiar tal carrera o queremos tomarnos un año para decidir otra carrera o para prepararnos mejor para entrar a estudiar. Ya cuando estás estudiando o a punto de terminar tu carrera, o incluso si ya la terminaste, tienes que decidir en qué área de la misma quieres ejercer.

Es ahí donde tenemos que tomar más decisiones: si nos queremos casar o no, si queremos tener hijos, si queremos vivir en departamento o casa, si queremos tener mascotas, si queremos seguir viviendo en nuestra ciudad o mudarnos a otra para buscar mejores oportunidades, etc. E incluso lo más cotidiano , como por ejemplo, qué ropa debemos vestir, qué comeremos en el almuerzo o a qué hora saldremos, son decisiones que debemos tomar.

En fin, la vida está llena de decisiones y a veces tomar una puede ser un proceso abrumador. Nos sentimos atrapados en la incertidumbre, temerosos de cometer un error que pueda tener consecuencias negativas. Pero es completamente normal sentise así. El arte de decidir implica enfrentar lo desconocido, y eso puede ser un poco aterrador.

Cuando nos enfrentamos a decisiones difíciles, siempre intentamos distintas maneras de tomarlas. Una de ellas es analizar los pro y los contra de cada opción, o sea, aspectos positivos y negativos. Si son más positivos que negativos o viceversa, eso nos puede ayudar a nuestra decisión. También puede servir que recordemos aquellas situaciones donde tuvimos que tomar una decisión importante y los resultados, ya sea positivos o negativos, que esto nos trajo. Sin embargo, a veces ni siquiera analizamos. Muchas veces nos dejamos llevar por nuestra intuición, pues en muchas ocasiones es mucho más sabia de lo que creemos, aunque también preferimos respaldarnos con lógica y datos. Por último, una cosa a la que siempre recurrimos es al consejo de un amigo o de algún familiar. Muchas veces escuchar la experiencia de otra persona nos ayuda en estos casos.

Muchas decisiones no son fáciles, y muchas veces requerimos ayuda para tomarlas. Así que si te encunetras en una situación así y necesitas ayuda, ya sea con información o consejos, nunca hay que temer preguntar o consultar. La toma de decisiones es un arte que requiere práctica y paciencia, pero al aprender a hacerlo con conciencia, podemos trazar un camino hacia una vida más plena y significativa.

¡Así que adelante, empiecen a pintar su lienzo con decisiones que reflejen lo mejor de ustedes mismos! ¡Éxito en su viaje hacia una vida llena de elecciones conscientes!

“Nunca cortes un árbol en el invierno. Nunca tomes una decisión negativa en los momentos sombríos. Nunca tomes tus decisiones más importantes cuando estás de mal humor. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. La primavera llegará.”Robert H. Schuller

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