
Por: Aníbal Molina
Siempre tenemos algún proyecto en mente, el cual se nos ocurre en distintas situaciones: puede ser al terminar un trabajo o empezar uno nuevo, al empezar, continuar o terminar una relación, o incluso te llega la inspiración cuando estás de viaje. Sin embargo, hay ocasiones donde al querer realizarlo, solo se queda en nuestra mente, ya sea porque no sabemos por dónde empezar o porque sabemos cómo, pero no tenemos los recursos para hacerlo.
También pueden no ser nuestros proyectos, pero alguien que conocemos puede llegar con uno en mente y pedirnos ayuda para formar parte de él. Nosotros, conociendo nuestras capacidades, podemos decirle que sí o no a formar parte de él. O sea, es como si fuera nuestro, pero no fuimos nosotros quienes lo ideamos. También es otra persona, ya sea un amigo, un familiar (tu padre, tu madre, un(a) hermano(a), un(a) primo(a) o tío(a)) o nuestra pareja que nos da la idea de proyecto, ya que conocen nuestras capacidades o hobbies.
Así es como nacen siempre. Ahora la idea es, ¿cómo ejecutarlo? Como hemos dicho, muchas veces no los ejecutamos porque no sabemos cómo empezar o no están los recursos. O también los hemos ejecutado, pero no hemos seguido en él, debido a que no ha tenido los resultados que esperábamos. Eso es porque esperamos que tenga mucho éxito a la primera o pensábamos que sería de otra forma. Tal vez la solución sea ejecutarlo de otra manera, pero rendirse nunca es la opción. Para entender cómo funciona un proyecto, siempre recordemos los pasos a seguir
Paso 1: Nace la idea, puede ser cuando cuando estamos a punto de dormirnos, o estamos en el baño, o sentados en la plaza, o incluso cuando estamos haciendo ejercicio al aire libre o en el gimnasio. En fin, hay infinitas formas donde nace la idea. Siempre en esta etapa de idear el proyecto nos debemos hacer preguntas fundamentales como: ¿Qué queremos lograr? ¿Cuál es el objetivo?
Paso 2: En esta etapa, empezamos a planificar y diseñar el proyecto para poder alcanzar nuestras metas. Hay que definir tareas y plazos, los recursos que necesitaremos y los posibles obstáculos con los que nos encontraremos. ¡Ojo! Con plazos no estoy diciendo que haya que presionarse para ejecutar ciertas partes del proyecto, solo que debemos formarnos una idea de cuándo podríamos empezar a ejecutarlo, pero si planificamos de manera sólida nuestro proyectos, podremos evitar más contratiempos o incluso evadir algunos obstáculos.
Paso 3: Aquí es donde ejecutamos nuestro proyecto. Si es en equipo, se asignan tareas a cada integrante y gestionamos los tiempos y plazos para realizar cada tarea. Si es en solitario, obviamente tú tienes que realizar las tareas, pero siempre gestionando el tiempo que necesites para realizar cada una.
Paso 4: Aquí hacemos un seguimiento y control del proyecto. Es decir, siempre ver lo que ya se ha realizado, asegurarse de que todo está yendo correctamente. Si hay algo que corregir, se corrige. Si las tareas no están listas en el plazo que estipulaste o no están yendo de manera correcta, no te precipites. Es normal tener que hacerlo todo de nuevo o corregir algunas cosas en el transcurso del proyecto. Nunca hay que abandonarlo si crees que faltan cosas o algunas no están yendo bien.
Paso 5: Aquí es donde cerramos el proyecto, pero siempre de manera adecuada y vemos el resultado, si acaso hemos alcanzado los objetivos, qué lecciones hemos aprendido y si ha sido un éxito, se celebra, ya sea con tu equipo o con tus amigos si quieres compartir tu éxito.
Con el último paso, no siempre significa el cierre del proyecto. A veces es necesario seguirlo ejecutando. Por ejemplo, si abres un blog o página web, un canal de YouTube, o abres un emprendimiento, etc., hay que volver al primer paso. Por ejemplo, cuando escribes una entrada de blog, o cuando tu emprendimiento es de vender productos e ideas uno nuevo para venderlo, o cuando subes un nuevo video o agregas nuevo contenido en tu página web. Sin embargo, a veces los proyectos fracasan y cuando esto sucede, nos podemos frustrar. Sin embargo, siempre está la idea de ejecutar otros que tenemos en mente o cuando nos llega una nueva idea a la cabeza, o incluso reinventar ese proyecto, dándole nuevas ideas.
Así que, si tienes en mente algún proyecto, recuerda siempre ejecutarlo si quieres alcanzar los objetivos que esperas, o si no es así, nunca des tu brazo a torcer y sigue adelante hasta que logres lo que tanto quieres, reinvéntalo si es necesario. O si tienes otro en mente, intenta ejecutarlo también. No te limites si no hay tiempo, hazlo a tu propio ritmo. La palabra clave para que el proyecto tenga éxito o sea bien ejecutado es la perseverancia.
“En lo que sea que elijas trabajar, debe ser algo que te apasione, pues sino no tendrás la perseverancia para terminarlo.” – Steve Jobs.











